Enriqueta Peña Guzmàn vìvìa feliz en compañìa de su esposo y tres pequeños hijos en el Municipio del Valle de Chalco, Estado de Mèxico. El domicilio lo tenìan dentro de un predio. Al fondo a la izquierda se encontraba la casa familiar y en frente, a la derecha de la entrada un departamento. Enriqueta trabajaba con productos naturales y tenìa una oficina cerca del domicilio conyugal.
La necesidad econòmica para ayudar con el gasto familiar, ya que el esposo no ganaba mucho, les llevò a rentar el departamento.
Para rentarlo llegò una pareja adulta. El hombre se llama Eduardo y la esposa Laura.
Pasa el tiempo, no mucho, cuando Enriqueta va manejando su carro y recibe una llamada al celular.
-Escucha lo que te digo hija de tal -le dice una voz desconocida -vete a tù departamento y recoje una caja que veràs ahì en la entrada y no hagas nada porque matamos a tus hijos.
El individuo no la dejaba hablar y cada vez que Alejandra trataba de pedir alguna explicaciòn la llenaba de insultos y amenazas hacìa ella y los hijos.
Alejandra temblando de miedo se dirige al departamento que renta. Al llegar ve la puerta abierta, entra extrañada y tras preguntar si hay alguien avanza con paso dudoso. Ve una recàmara y sobre la cama hay una jòven, todavìa una niña.
-¿Què haces aquì muchacha? -Pregunta Enriqueta con gran extrañeza.
-No me haga daño señora -responde la joven quien està temblorosa y asustada.
Alejandra le dice que no se preocupe, que a ella la han amenazado y por eso està en el departamento. La jòven le dice que la tienen secuestrada.
Alejandra la saca ràpido del departamento y se la lleva en su carro rumbo a la delegaciòn para denunciar los hechos.
Cando van circulando y al llegar a un semàforo, la joven se baja de golpe y echa a correr en sentido contrario al tràfico, por lo que se escapa de Enriqueta, quien angustiada por los acontecimientos se olvida hasta de denunciar los hechos.
Estando posteriormente en la oficina recibe una llamada de una vecina, quien le dice que la policìa està en la casa y estàn revolviendo todo el departamento. Enriqueta pide que le esperen un rato que sale para allà y en cinco minutos llega.
Cuando se presenta en su casa, la policìa ya se ha ido, lo que con el trascurso del tiempo la hace pensar que ya todo pasò y màs cuando habìan sido detenidos Marco Antoni Lara que era el verdadero nombre de Euardo y su esposa, del compinche, al parecer quien le habó por telèfono, nada màs supo.
Pasa un año. Cuando parece que aquellos momentos de angustia van quedando en el olvido es detenida por la policìa y acusada de dos secuestros.
La detenciòn le cae de sorpresa. Sucede a las dos de la tarde cuando se dirige a la oficina. Va en carro y con ella van sus tres hijos de 6, 10 y 14 años. Se baja del carro mientras los hijos la van a espera a que regrese de la oficina para llevarlos a casa. En ese momento es detenida y se la llevan, mientras los hijos se quedan solos hasta que llega el padre a por ellos.
La joven secuestrada declara que enriqueta es la que abre la puerta del cuarto y con esta declaraciòn la acusan del secuestro.
En el careo que tiene con la joven le pide que diga la verdad, que fue ella la que la libro del cautiverio. Al parecer la joven no ha visto bien a la otra mujer y esto la hace pensar que era Enriqueta la que la daba de comer.
Enriqueta le pide a la joven que reaccione y la hace ver el daño que la està haciendo, pero tal vez por ser demasiado jòven no se da cuenta de las cosas.
Cuando tiene cerca a Marco Antonio Lara le dice lo mismo.
-¿Ya ves el daño que me estàs haciendo?
-No señora, yo no he declarado nada contra usted -le responde.
Hay otra persona que tambièn fue secuestrada, a esta la habìan tenido en una casa aparte de la de Enriqueta, apartada por varias otras viviendas.
La acusan a Enriqueta del secuestro, al parecer no hay nadie màs cerca para acusar.
La que fue secuestrada dice que la mujer que la cuidaba era gorda, Enriqueta es todo lo contrario. Hoy està delgada con siete kilos de màs, segùn indica, que cuando la detuvieron. Sin embargo esa caracterìstica y algunas otras, como color de piel y tipo de cabello, coinciden plenamente con la supuesta esposa de Marco Antonio, la tal Laura.
Enriqueta no tiene ni la màs mìnima idea de quièn es esa persona secuestrada, pero ha sido alcanzada con todo su poder por el brazo de la injusticia y està perdida,
La llevan al Reclusorio Femenil de Santa Martha en donde lleva tres años y medio. Pero vean esto:
La sentencia que le dan a Enriqueta es de 50 años de prisiòn y la de Marco Antonio Lara, recluido en el Reclusorio Norte de… 24.
Un caso màs de los que no se entiende.
Enriqueta es una mujer con cara achinada y bonita. Su figura luce delgada y su amargura salta a la vista.
No puede evitar que las làgrimas salgan de sus ojos negros.
-Me dedicaba a trabajar y a mi familia y jamàs he cometido delito alguno -me dice mientras su rostro muestra el gran dolor de la injusticia.
50 años no piensa estar en prisiòn, ni tan siquiera 30, pues ya piensa en la muerte antes que aguantar esa cantidad de años sin haber hecho nada y tan sòlo por la ineptitud de las llamadas autoridades y por las santas pelotas del juez.
Esta mujer es inocente.
De vez en cuandon recibe la visita de los hijos y el esposo, quien apenas tiene trabajo para sobrevivir.
Aunque participa en varias actividades, entre ellas en la rondalla, para tratar de hacer los dìas màs soportables, a las noches se despierta seguido y llora, llora de angustia, de soledad y sobre todo de injusticia.
Calificada por las compañeras como una mujer ejemplar, sin contar con abogado, pues siempre le prometen que con cien mil pesos la sacan, pero ella no se fia ni tiene tal cantidad, pràcticamente estàn en la miseria, no le queda màs que seguir llorando. A Enriqueta parece que nunca se le van a acabar las làgrimas, esas làgrimas amargas que son la làgrimas de la inocencia.
LÀGRIMAS DE INOCENCIA
Octubre 6, 2009 de koldomikel